Carta a los nobles
Bueno, un texto que ha escrito mi querido Glidothenius a la población de Azeroth, posteado en el foro
Queridas maximidades e ilustres autoridades que visten ropajes de corrosivo orgullo, hipócrita labia e inmerecibles derechos:
Escribo esta sencilla carta, sin razón de herir alguna y de forma pública a la nobleza tanto de la horda como de la alianza, ya que me gustaría aclarar algunos aspectos de su ilustre i dudosa sangre azul. (A menos, claro, que por algún motivo alquímico bien razonado desvele un problema de que se haya teñido de ese color).
Soy conciente que sus excelencias han ayudado (y bueno, espero que continuéis ayudando) a sus respectivas patrias de forma económica, militar, etcétera. Al menos des de vuestro punto de vista, claro. (Un punto de vista bastante cegado a mí parecer). Pero no creo que seáis muy concientes que el mérito que os dais a vosotros, no os lo merecéis, ya que sois un grupo escaso de engreídos que se acomodan en lujos exagerados e inútiles expropiados de la plebe, que creéis que por tener algunas características mejores que la raza común sois absurdamente superiores. Un grupo que solo habla, ordena, sentencia y se enriquece a costa de los demás, sin sudar lo más mínimo.
Por eso expondré con toda libertad mi inocente e inofensivo punto de vista:
Creo que el mérito de que las sociedades avancen hacia delante en lo aspectos mencionados anteriormente, son mayoritariamente gracias a la plebe, la autentica alma de la sociedad actual. Ellos son los que han enriquecido, luchado y vivido por su tierra y hogar (fijaos que no he usado la aberrante palabra “patria”). Granjeros, artesanos, guerreros, posaderos, filósofos, cronistas… esas son las personas llenas de valor y amor que consiguen prosperar la civilización.
Sé que ante esta explicación vuestras señorías me diréis que el pueblo llano no es importante, incapaz de hacer nada debido a su ignorancia. Pero ahí está vuestro (sin querer acusar, o puede que sí) infalible (o eso creéis) plan: no dejar que la población abra los ojos, no dejar que la plebe pueda pensar por sí misma y actúe por propia voluntad. Quiero decir, vosotros les concedéis caprichos escasos para mantenerlos contentos, evitáis que se civilicen, evitáis que se informen, evitáis que entiendan muchas cosas que no queréis que sepan. Todo esto lo hacéis porque no queréis perder vuestro jugoso y adictivo poder y el cómodo y corrompido dinero que os hace ciegos y os impide pensar incluso a vosotros mismos.
No quiero dar más explicaciones, mi tiempo apremia. Solo para concluir quiero decir que el objetivo de esta carta está en abrir los ojos tanto a vuestras ilustres personas como a la pobre y sometida plebe.
Atentamente,
*Un dibujo de un ojo mirándote fijamente totalmente de color púrpura está pintado a la base de abajo, al a derecha, como firma*
abril 30, 2010 a 12:57 pm
Uyyy, Amigo! En menudo lío te has metidooo! (Y qué atinado, mi querido utopista
)