El salto de Lazarus

Posted in Crónicas on marzo 9, 2014 by taoscuro

Lazarus se encontraba delante de un precipicio, un precipicio que desbocaba a un abismo sin fin, un abismo de eterna pérdida y oscuridad. Atrás, dándole la espalda, solo se encontraba un infinito campo devastado y muerto, donde ni siquiera al tierra existía, ni el polvo, ni el aire. Nada. Su pasado, su principio y su final era todo lo que se arremolinaba a su alrededor, atormentándole, con recuerdos y profecías, certezas que se aproximaban con una verdad aplastante e hiriente capaz de enloquecer a cualquiera. Sabía lo que había vivido. Sabía lo que viviría, pero aún así ahí se encontraba, delante del abismo, delante de un final más prematuro de lo que incluso se estaba permitido. Un final a elegir, pese al deseo constante de vivir, de evitarlo, de ignorarlo.

Pero estar en ese lugar de agonía eterna tenía un motivo, un objetivo, una necesidad más importante que todos los tormentos constantes que sufría por encontrarse ahí. Era la simple posibilidad de poder atisbar, ver, lograr desdeñar, entre los entresijos de sombría niebla, la costa más allá del vacío de perpetua negrura, una costa de constante e impensable deseo. Una costa inalcanzable. El bibliotecario había tardado eternidades en intentar superar ese espacio, esa larguísima distancia que los separaba… totalmente en vano. Sabía que todo esfuerzo era inútil e incluso era conciente que dicha costa en cada momento se alejaba más y más, sin pausa alguna. Pero, aún así, seguía acudiendo en ese maldito y sacrílego lugar, porque existía aún una razón por estar, una razón por todo ese esfuerzo.

Podía ver la costa, la lejana costa, aunque tenue, aún visible a sus ojos, para que pudiese contemplarla en todo su esplendor, en su magnificencia y perfección. Había sido y sigue siendo su objetivo, su sueño, su deseo, pese a esa imposibilidad constante de alcance perpetuo. No había oportunidad, no había nada que hacer, ni tan solo desgarrarse los pulmones, gritando, intentando reclamarla, avisarla. Aún así, todo eso no le importaba, porque aún podía verla y, sabiendo que esa posibilidad era voluble y negada en cualquier momento, aprovechado cada momento, intentando que, de esa manera, estuviese grabada en fuego en su memoria, para el resto de su inmortal existencia.

No valía la pena ya soltar lágrimas, gritar de dolor o desgarrarse la propia alma con absoluta desesperación. Todo eso era tan absurdo como el intentar saltar el abismo que los separaba. Aún así, pese a ese conocimiento, el deseo, la necesidad y la desesperación le nublaban la mente de tal forma que esa sabiduría quedaba enterrada en el olvido, repitiéndose una y otra vez los intentos, las acciones de total locura y el deseo que, en contra de todo pronóstico, aumentaban más y más, mientras que la visibilidad de esa lejana costa se alejaba en las mismas proporciones.

No existía la oportunidad, pero aún así, seguiría, pues era conciente que no se cansaría nunca de saltar, saltar y volver a saltar, intentándolo una y otra vez, forzándose a sí mismo para lo que era una utopía de su propio corazón, pues estaba convencido de que la misma práctica podría lograr perpetuar ese acto soñado de alcanzar las mismísimas nubes con el salto y, así, aterrizar al otro lado, sorteando ese vacío funesto y, de esta forma, llegar a la morada que tanto había deseado, donde residía lo que tanto había necesitado su corazón desde la primera vez que la vio.

Y saltó.

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El tormento de Lazarus

Posted in Sin categoría on febrero 19, 2014 by taoscuro

Lazarus estaba sentado en su sillón, en el interior de su despacho, entre los muros de la gran biblioteca que con tanto celo custodiaba, no solo por ser su morada, si no por su incalculable valor que albergaba. Aún así, pese a toda esa responsabilidad que le otorgaba un cometido sin momento de descanso, no podía seguir en esos momentos. Momentos de eterna soledad cayendo en su interior, cual cascada, como si de una sacudida se tratase, recordándole la triste y melancólica realidad. Podría ser posible, incluso, que su cometido, su labor incansable, fuese únicamente una necesidad para evitar al completo esos oleajes tormentosos de remordimientos, culpas y malestar.

 Todo el vendaval que azotaba su palacio de recuerdos y pensamientos estaba guiado y controlado por ese sentimiento tan primario y profundo que alberga hasta el ser más inmortal y primigenio: la tristeza. No cualquier tristeza de banal mortalidad, pues de esas rápidas y fáciles curas se podían encontrar y fabricar. No, pues se trataba de una tristeza más poderosa y difícil de erradicar. Era la tristeza del propio corazón. Un corazón cicatrizado de incontables heridas, provocadas por la fuerza más grande que se haya encontrado jamás, presente en todos lados y deseada por encima de cualquier otra cosa por los que carecen de ella.

 El amor. Un poder tan desmesurado por su potencial, por su capacidad de cometer tantas acciones, tan absurdas y ridículas como increíbles y locas. Una energía tan fogosa y potente que ha creado derramamientos de sangre, destrucción y las maldades más atroces. Pero también, como en todo, las obras más grandes e increíbles del intelecto, las acciones más puras y las salvaciones más heroicas. Una palabra que evoca lo que razas y dioses han intentando darle significado insatisfactoriamente desde los orígenes de todo hasta los futuros más cataclísmicos.

 El amor era la que capitaneaba esa armada de soledad, tristeza y remordimiento ante las ruinosas y derruidas murallas de Lazarus, quien ya había derramado la primera lágrima en sus ojos, pues su corazón no poseía piedra en sus cimientos enmurallados, si no sentimientos, que, al derrumbarse, eran convertidos en ese líquido tibio que recorría su rostro con tanta prestreza, escapando de la vergüenza de su propia derrota.

 Estaba derrotado, él, su corazón y toda su alma, pues había perdido esa oportunidad. La oportunidad que solo obtiene cada uno de nosotros, seamos quienes seamos, una vez en toda nuestras vidas, tanto pasadas, presentes como futuras. Esa posibilidad remota, ese posible logro de lograr lo que muy pocos pueden llegar a lograr en su alma. Pero ya era demasiado tarde, pues ella ya había partido, inconscientemente cansada de la espera. No había actuado por lo que le guiaba su atormentado corazón, pero sabía que no le quedaba otra opción.

 Sus murallas ya habían sido derribadas y reconstruidas demasiadas veces como resistir otro asedio, había pensado el bibliotecario, pues las heridas aún le dolían y era difícil no pensar que no volvería a pasar lo mismo. Por eso, había optado para esperar, ser paciente y encontrar el momento adecuado, cometiendo su más terrible error. Su temor, su miedo, su flaqueza solo sirvieron para verla partir con otro, viendo así perdida el deseo de ser ese con el que ahora ella estaba besando y amando con toda su alma.

 Y así, se dio cuenta de que tal pérdida se convirtió en el peor asedio de toda su vida, de todas sus vidas, pues la acometida le desintegró todo lo que quedaba en su corazón, derramando un sinfín de lágrimas que, por el dolor, eran acompañadas con los gritos más agónicos de su alma, llenos de impotencia y pesadumbre. No había sido capaz de actuar, miedoso de volver a meter la pata, de cometer un error que, al no haber sido puesto a prueba, se había transformado en algo muchísimo peor por la ausencia, por la duda y por el pensamiento de la mismísima posibilidad afirmativo que hubiera podido obtener.

 Nunca olvidó su rostro, sus ojos ni sus largos y lisos cabellos. Tampoco su olor, comparándose con los mejores perfumes que uno podría encontrar en los elíseos florales más fantásticos de los sueños oníricos más profundos. Tampoco su sonrisa, ni sus gritos de sorpresa, como tampoco su jovial risa, cual melodía digna de los salones élficos más impolutos. Su esbelta figura, que no dudaba ser obra de las nimfas y diosas del bosque, confeccionada con la naturaleza más pura y primigenia.

 Tampoco olvidaba su cálido y especial corazón, único y lleno de magia que aún no había ni empezado a explorar. Una magia misteriosa y llena de aventuras que habría podido haber recorrido. Un sinfín de posibilidades se hubieran abierto a su lado, ahora imposibilitados por la tormentosa estupidez que había cometido, sentenciándolo a la brumosa penitencia eterna que ahora sufría su desprotegido corazón, ahora carente de protecciones, ya derrotado, aceptando como un castigo el daño que se le sumía todo el tiempo, sin descanso.

 Había perdido ese momento, que ahora se le antojaba tan simple y fácil de haber llevado acabo, esa acción de simplemente hablar con ella y explicarle todo lo que sentía, todo lo que su corazón le transmitía, todas las musas que le recorrían la cabeza para exprimirlo en puro arte que se originaban y se formaban gracias a ella, a su presencia, a su propia existencia. Le hubiera concedido su propio corazón si hubiera podido, como prueba de sus palabras, para que lo guardase ella misma, demostrándole que, solo de una simple puñalada, lo podría matar. No lo hubiera hecho para estar a su merced, si no para que se diera cuenta de que su palabra provenía de lo que le estaba regalando y que su confianza, su amor, su corazón… le pertenecían por completo.

 Pero perdió la oportunidad y todo se volvió negro, oscuro y tortuoso.

Liga Imperio

Posted in 1 on septiembre 23, 2011 by taoscuro

[Evento de Magic, The Gathering]

Hace un año, si no recuerdo mal, dejé una entrada sobre unas propuestas de actividades y talleres sobre el juego de cartas de estrategia Magic, The Gathering para el Centro Joven de Capdepera. Como al final no pudo ser (los motivos los desconozco) y soy tan tozudo como un aries puede serlo, he vuelto a intentarlo de nuevo.

Esta vez, por lo visto, mi idea no resulta tan alocada y es agradable ante los oídos del CJ, por lo que al parecer el proyecto empieza a ponerse en marcha, solo falta el componente indispensable para hacerlo realidad: los participantes.

La Liga Imperio es un nuevo sistema (a menos que alguien se me haya adelantado) creado por mi, donde, en un mapa de grandes dimensiones dividido por zonas territoriales los participantes crearán reinos con los que invadir y conquistar sus vecinos, para llegar a la dominación total.

Todo empieza en la creación de los grupos, que deben ser de 3, uno de los cuales llevará el papel de Rey y los otros dos de General (en total un Rey y dos Generales por grupo). Tras esto, deberán elegir el nombre del grupo como reino y definir los colores de sus barajas (con esto me refiero a darle un toque mínimo de historia, por ejemplo: el grupo “Asaltantes nórdicos” son tres barajas rojas de enanos y bárbaros que invaden nuevos territorios para el saqueo y el placer de combatir. O por otra parte “El consorcio oculto” azul y negro de enigmáticos personajes que quieren controlar cuanto más territorio mejor pero sin ser descubiertos.). Tras tener el nombre del reino y su rol, se le asignarán tres territorios del mapa iniciales en una zona acorde con su rol.

Tras estar todos los grupos creados y clasificados en sus territorios, se cerrará la inscripción en la liga y seguidamente dará comienzo el torneo. El torneo está pensado para ser largo y durar posiblemente todo un curso escolar, para alargar de esta manera también la diversión y el suspense, además de poder ver como evoluciona el mundo y los equipos de una forma más visual para el público externo. De esta forma, los grupos podrán empezar a retarse los unos a los otros bajo las siguientes normas:

  • Solo se hará un único combate por semana.
  • Todos los grupos pueden retar a otro avisando al Centro Joven (o, si es posible, vía internet) para luego pasar a la lista de espera de combates. (Por ejemplo, el grupo “Asaltantes nórdicos” reta al “Consorcio oculto”, pero como el próximo Miércoles, por poner un día de ejemplo, ya está reservado para el combate entre otros dos grupos que se han retado antes, deberán esperar al siguiente Miércoles).
  • Si un grupo reta a otro, se le considera atacante y el defensor está obligado a aceptar el combate o perderá el territorio automáticamente si se niega a participar, aunque tiene derecho a una única petición de retraso para el combate.
  • El grupo atacante solo puede retar a un territorio adyacente a él (Por ejemplo: “El Consorcio oculto” quiere atacar a los “Asaltantes nórdicos”, pero entre sus territorios se encuentran otros territorios del reino de “Los okupas orkos” por lo que primero deberán invadir esos territorios que obstaculizan o esperar que lo hagan los otros).
  • En un combate por territorio, donde se disputará la zona entre el atacante y el defensor, será como una partida convencional de torneo Magic (mazos de un máximo de 60 cartas, ganadores a la mejor de 3…) y en el modo “Rey”, donde el Rey se sitúa en medio de los dos Generales y se gana al derrotar al Rey contrario, ya sea primero acabando con los Generales enemigos o directamente con el Rey enemigo.

Solo son un avance de las normas más básicas de la Liga Imperio, pero más que nada es para daros una idea de como va a ser el campeonato.

No falta decir que el torneo será largo y divertido, pudiendo seguir la evolución, como ya se ha dicho, de forma totalmente visual en el Centro Joven en cualquier día que esté abierto (y si es posible, también vía internet en cualquier momento).

Y lo más importante, el reino/grupo que logre acabar con todos los demás reinos y sea el gobernante absoluto del mapa finalizará el torneo y recibirá un gran premio (ahora indefinido) y si es posible, otros dos premios de inferior valor para los dos finalistas.

Espero que os interese y os animéis a participar.

Se actualizará y informará mejor en un futuro cercano.

El tribunal de Sang I [Verssió corregida]

Posted in Crónicas on julio 8, 2011 by taoscuro

[Verssió corregida]

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Arribada

Ho recordo perfectament. També recordo entrar dins la meva casa, trobar, tal com he explicat, la porta oberta, entrar sense donar-li importància i avisar a la meva família de que he arribat. Recordo no haver escoltat cap resposta sense tornar-hi a donar importància al silenci, tot em donava igual en aquestes altures. Recordo amb claretat haver pujat les escales tranquil·lament, com sempre, deixant l’abric plegat i el meu barret a la barana abans d’arribar al pis de dalt. Però, a partir d’aquí, ja no vull recordar més, encara que ho tingui gravat al meu cap com una cicatriu permanent que cap cirurgià serà capaç de curar-me mai. Una cicatriu amb la forma de la meva habitació i els cossos inerts de la meva muller i la meva estimada filla. Cossos destrossats, desmembrats, plens de sang, acolorint les seves pells nues. Sang esquitxada de tal forma que la meva habitació s’havia transformat en una sala desconeguda per a mi mateix. Una habitació de terrors i malsons que em persegueixen des de llavors i que em seguiran perseguint fins més enllà de la meva mort. També recordo el missatge virtual que reposava al meu llit, un artefacte en forma de tub metàl·lic. Vaig vacil·lar el principi, insegur de que fos convenient entrar a tal lloc. Al final em vaig decidir, vaig posar un peu dins aquell antre tenebrós, aquell lloc poblat per la mort. Després vaig posar-hi l’altre, començant una marxa lenta i perillosa, vigilant el meu voltant, encara que fos conscient de que estava sol a la meva habitació. No record-ho quant vaig tardar a arribar al meu llit, esquivant les taques de sang de la moqueta, però estic convençut que tenia que haver tardat molt. Per fi vaig agafar el tub metàl·lic i l’obrí per un costant, apareguent una pantalla virtual de color sèpia, amb un text adreçat a mi. En aquell text estava escrita la meva sentència, el perquè de tot, i la citació de la meva presència a un lloc concret. Recordo el desconcert que em va produir aquell missatge, les preguntes que em varen arribar com una forta ona que colpeja la costa del meu pensament. Preguntes sense resposta, altres que sí en tenien, però massa por em feia la idea de buscar-les al meu interior. Respostes obscures que més val no treure, pel meu bé i pel dels altres. O tal vegada no sigui així, tal vegada els altres ho puguin saber, però el meu egoisme sigui tan gran que em dugui a pensar de tal forma perquè no ho hagi de revelar. El cas és que aquella carta, que em feia recordar i entendre tants de perquès, em citava a jo, un pobre científic amb un salari pèssim, antiquat i decadent, a un carreró desconegut, batejat amb el nom de Todeschi.

No vaig dubtar gens al tancar la porta d’aquell infern d’espectacle macabre, ni tampoc de baixar les escales sense pressa, amb la mirada fixa al missatge, sense recoir l’abric i el meu apreciat barret, deixant-los a la barana, i sortir a l’exterior, tancant la porta i oblidant la meva casa per sempre més. Amb l’únic objectiu de trobar el misteriós carrer citat en aquelles lletres virtuals, un lloc que estava convençut de ser el darrer de veure. Vaig endinsar-me a la extensa metròpoli on vivia, on, alçant la vista, passant pisos de ponts i tubs de gas que connectaven un edifici d’un altre, un podia veure que tots els edificis eren immensos gratacels, ocultes les seves cúspides per els milers de vehicles voladors que embrutaven l’atmosfera dels carrers baixos amb el seu horrible fum, fum ajuntat amb el de les fàbriques i els mateixos tubs, donant als anomenats carrers inferiors, on jo estava, una imatge bruta i totalment decadent, on ciutadans, ja siguin humans o robots, caminaven amb les mirades plenes de pobresa i tristesa, amb el cap baix, esquivant els sacs de deixalles i altres brutícies que acabaven de rematar la imatge de cada dia en aquell lloc, on fàcilment un podia veure com una persona matava una altra o simplement a un robot rovellat que no feia res més que molestar enmig del carrer. Sense fer cas al que succeïa al meu voltant, guardant el missatge virtual en la butxaca dels meus pantalons, em vaig dirigir on possiblement es trobaria el carrer Todeschi. El barri Threumen, un lloc encara més obscur i decadent, on les autoritats ni s’hi acostaven, convertint-se en un camp de guerra oberta entre bandes i persones en busca de brega i violenta diversió. On, a més de brutícia i fums, els cadàvers de humans i robots eren una part més del paisatge desolat d’aquell lloc pobre i míser. Així era la ciutat, un lloc tèrbol on la pobresa i la decadència, alimentada per milers de tipus de drogues i corrupció en totes les altes esferes, aconseguint un paisatge de destrucció i perversió humana, un lloc ple de traficants, traficants venent droga a la mateixa policia. Un lloc ple de prostitutes, prostitutes que donen el seu cos a nens. Un lloc d’assassins, assassins que maten a plena llum del dia sense por que els puguin veure. Aquella era la ciutat on vivia, una ciutat on les persones viuen amb la brossa, una ciutat on es viu amb la pura decadència humana en tot el seu esplendor.

Per això no em vaig molestar en cridar la policia. En aquest temps, per una cosa tan banal, a una ciutat com aquesta, les autoritats tardarien molt en arribar, si es que es dignessin a enviar algú. Un món decadent, un món fosc i tenebrós, un món on viure ja és pura supervivència. Ja no perdia res més, tot el que podia perdre ja estava mort, mutilat, dessagnat. L’únic que em quedava era posar fi a la meva trista existència, i res millor com el lloc on em dirigia, o pot ser que en el fons no volgués morir, potser busqués una explicació de la meva misèria, una explicació que no trobaria a cap altre lloc que no fos el citat. El motiu encara no el tinc clar, en canvi, el resultat, sí.

Historia del taoísmo en China

Posted in El Tao de la Salud, el Sexo y la larga Vida, Introducción: "El Tao" on julio 7, 2011 by taoscuro

“Hay una cosa sin forma pero completa

que existía antes que el cielo y la tierra;

Sin sonido, sin sustancia,

de nada depende, es inmutable,

todo lo impregna, es infalible.

Se le puede considerar la madre de todo cuanto existe bajo el cielo.

No conozco su verdadero nombre;

la denomino <<Tao>>”

Estas misteriosas palabras proceden del subyugante poema de 5.000 palabras a propósito del Tao denominado Tao te king, escrito hace casi 2.500 años y atribuido a Lao Tse, el “Viejo Sabio”. Las penetrantes intuiciones contenidas en los límpidos versículos de este libro fascinante constituyen una fuente viva de sabiduría que ha proporcionado solaz, consejo y esclarecimiento a millones de personas de todo el mundo. Ningún otro libro ha sido traducido tantas veces y con tanta frecuencia como el Tao te king de Lao Tse, y ningún otro libro, salvo la Biblia, cuenta con tantas traducciones al inglés. Con fecha de 1955, existían en el mundo 100 versiones distintas impresas, 90 de ellas en lenguas occidentales, 36 sólo en inglés.

Los datos sobre el autor del Tao te king y la fecha en que escribió su obra son muy apropiadamente, oscuros. No obstante, se ha determinado con plena certidumbre histórica, basada en consistencias de lenguaje y estructura métrica, que este libro fue compuesto entre los siglos III y V a. de C. y que fue obra de un solo autor. También parece comprobada la existencia de un individuo llamado Lao Tse, pues se conservan documentos que lo sitúan (a veces con los nombres de Li Tan, Lao Tan o Li Er) al frente de los Archivos Imperiales durante el período mencionado. Disgustado por la codicia y el caos político que marcaron su época, se retiró de la vida pública a una edad ya muy avanzada y se dirigió a lomos de un búfalo hacia las montañas del oeste. Cuando llegó al último paso que señalaba la frontera del imperio, el guardián del paso reconoció al célebre sabio y le suplicó que pusiera sus enseñanzas por escrito para transmitirlas a la posteridad. Con desgana, sin haberlo previsto de antemano, y con un astuto sentido de la ironía, Lao Tse hizo un alto en su peregrinaje hacia el olvido y redactó el Tao te king en 5.000 caracteres, con la siguiente advertencia en los dos primeros versos:

“El camino que puede expresarse con palabras no es el verdadero Camino.

El nombre que puede ser nombrado no es el verdadero Nombre.”

Luego, sin pronunciar otra palabra, cabalgó hacia las montañas y no se volvió a saber más de él.

Tao significa “camino”, te significa “poder” y king (a veces escrito ching o jing) significa “libro”, en el sentido de un clásico histórico. Así pues, el título completo puede traducirse como El libro clásico del Camino y su poder. Probablemente este título fue añadido por comentaristas posteriores, pues a Lao Tse los nombres y los títulos le importaban tan poco como la fama y la fortuna.

Lao Tse no inventó el taoísmo. Al igual que Confuncio, que obtuvo acceso a los valiosos Archivos Imperiales gracias a sus encuentros con Lao Tse, éste se limitó a recapitular los principios de una forma de vivir que había prevalecido en China 2.500 años antes de su propia época, durante el reinado del “Emperador Amarillo” (Huang Di), uno de los padres fundadores de la China. Tanto Lao Tse como Confuncio reverenciaban al Emperador Amarillo como progenitor de la civilización china y lo reconocían como el más destacado practicante del Camino.

El Emperador Amarillo reinó sobre la dispersa confederación de tribus chinas hacia el año 2700 a. de C. Se le atribuye el descubrimiento del secreto de la inmortalidad mediante la sutil combinación de las esencias masculina y femenina durante el acto sexual, y la transmutación del “elixir” resultante en pura energía y espíritu. De él se dice que mantenía un harén de 1.200 mujeres con las que copulaba a menudo según los principios del “Tao del Yin y del Tang”, y que a los 111 años de edad obtuvo la inmortalidad y ascendió al cielo montado en un dragón.

El Emperador Amarillo aprendió el Tao del Yin y del Yang de sus tres principales consejeros en materias sexuales: la Muchacha Sencilla (Su Nü), la Muchacha Misteriosa (Hsuan Nü) y la Muchacha Arcoiris (Tsai Nü). Como se ve, los tres consejeros eran mujeres. Sus conversaciones quedaron registradas en el Clásico de la Muchacha Sencilla (Su Nü Ching), un texto que se remonta al siglo II o III a. de C., pero que recoge un saber que ya era conocido en China desde hacía más de 2.000 años y constituye una verdadera mina de información sobre las antiguas técnicas taoístas que utilizan hábilmente la energía sexual para favorecer la salud y prolongar la vida. Esta obra, notablemente franca y detallada, será examinada con más detalle en el capítulo 6.

Además del yoga sexual, el Emperador Amarillo era un ávido estudiante de la medicina herbal, campo completamente dominado por los taoístas en la antigua China. Sus conversaciones con su principal consejero médico, Chi Po, están registradas en el Clásico del Emperador Amarillo sobre medicina interna (Huang Di Nei Ching), que también procede del siglo III a. de C. Este libro, que aún hoy sigue siendo un texto indispensable para los estudiantes de medicina tradicional china, resumía todo el conocimiento médico transmitido en China hasta la época del Emperador Amarillo y definía claramente los principios fundamentales taoístas sobre lo que se basan todas las artes medicinales chinas. Al igual que la Muchacha Sencilla, Chi Po le recordaba constantemente al Emperador Amarillo la estrecha relación que existe entre salud, sexualidad y longevidad, un punto destacado y único que distingue la teoría médica china de todas las demás.

Huang Di y Lao Tse fueron los únicos sabios de la antigüedad que dejaron constancia del pensamiento taoísta antes de la era de efervescencia intelectual que siguió a la desaparición de Lao Tse. Por consiguiente, los historiadores chinos a menudo se refieren al taoísmo como Huang Lao Tao, el “Camino del Emperador Amarillo y del Viejo Sabio”. Pero basta la simple palabra “Tao” para conjurar en las mentes chinas todo un edificio de filosofía que ha servido de guía a la civilización china durante 5.000 años.

Los estudiosos occidentales suelen describir el taoísmo como una de las grandes religiones del mundo, pero esto no es del todo exacto. Es cierto que, unos 500 años después de Lao Taw, la filosofía taoísta dio lugar a una iglesia organizada provista incluso de su propio “Papa taoísta”, pero esta iglesia tiene muy poco que ver con el Tao original. Parafraseando a Lao Tse, “el camino que puede ser organizado no es el Camino verdadero”. En realidad, la misma idea de una iglesia jerarquizada, con clérigos con sotana y dogmas religiosos, es completamente contraria al Tao.

El Tao es una manera de vivir, no un dios ni una religión. Literalmente traducido, quiere decir “Camino” o senda; un sendero en el viaje de la vida que se adapta a la topografía y a los horarios de la propia naturaleza. Cualquier camino que no sea el Tao es, por definición, artificio. El camino occidental, que trata de dominar las fuerzas de la naturaleza antes que adaptarse a ellas, conduce inevitablemente a una división esquizofrénica entre hombre y naturaleza. El Tao ve al ser humano como una minúscula y vulnerable criatura dentro del grandioso plan de las cosas, y sugiere que nuestra mejor esperanza de supervivencia reside en vivir en armonía con las grandes fuerzas naturales que nos han formado a nosotros y a nuestro medio ambiente. Ir en contra del Tao es como tratar de nadar contra corriente en un poderoso río; tarde o temprano, las energías se agotan, el nadador se detiene y es arrastrado por las corrientes cósmicas del Tao.

Los taoístas ven todo el universo como imbuido de Tao te (el poder del Tao). Este poder cósmico primordial ha recibido los nombres de “Tai Hsu” (Gran vacío), “Tai Chi” (Fuente Última y Suprema) y “Tai Yi” (Motor Supremo), y constituye la “sustancia” misma de cosmos, la materia inmaterial de la que ha surgido el universo entero.

“El Tao engendra el Uno,

el Uno engendra dos cosas,

luego tres, luego las diez mil cosas…”

El Uno es la Fuente Última y Suprema. Cuando el “Big Bang” dividió el Tai Chi para crear el universo, surgieron Yin y Yang como polos negativo y positivo de un vasto campo electromagnético, con lo que se puso en marcha ese incesante acrecer y replegarse de fuerzas y fenómenos que denominamos “universo”.

Las religiones occidentales proponen el concepto de un ser supremo que gobierna el universo desde su trono en el cielo, y lo denominan “Dios” con “D” mayúscula para subrayar su omnipotencia. El punto focal de las religiones occidentales es “la otra vida”, y buena parte de sus fieles manifiestan una morbosa preocupación por el destino de sus almas después de la muerte. En ese sentido, las religiones occidentales son más idealistas que prácticas, más interesadas por la otra vida que por la actual.

Los taoístas, por su parte, no hablan de un ser supremo, sino de un supremo estado del ser; un estado sublime que se halla profundamente encerrado en el interior de todo ser humano y que sólo se puede alcanzarse mediante el más intenso esfuerzo personal y la mayor autodisciplina. Este estado del ser, que por lo común se traduce a los lenguajes occidentales como “iluminación”, recibe en Oriente la misma reverencia que los concepto de “Dios” en Occidente, y forma parte del potencial interior de todas las personas.

Uno de los rasgos más característicos del taoísmo filosófico es lo que el gran sinólogo y traductor Arthur Waley denominó su “aceptación lírica de la muerte”. Los taoístas consideran muerte y nacimiento como transiciones de un reino de existencia a otro, y no como un comienzo o final absolutos. Tal y como el mayor discípulo de Lao Tse, Chuang Tse, decía a sus discípulos: “¿Como sé yo que al apegarme a esta vida no estoy apegándome a un sueño y retrasando mi entrada en el mundo real?”. Aunque los sabios taoístas tienden a disfrutar de una vida larga y llena de salud precisamente porque se adaptan a lo natural, también afrontan la muerte sin temor ni lamentaciones, porque la muerte es asimismo natural.

El taoísmo se interesa principalmente por la vida en este mundo; traza una inequívoca equivalencia entre salud física y mental, e insiste en que sólo un cuerpo fuerte y sano puede albergar un espíritu fuerte y sano, razón por la cual el Tao se concentra tan intensamente en la salud y la longevidad.

Según el Tao, en nuestra vida cosechamos aquello que hemos sembrado. Por consiguiente, el Tao nos proporciona las semillas de sabiduría que necesitamos para cultivar la salud y la longevidad en el fértil jardín de la vida, y quienes labren el campo del Tao con la práctica y la autodisciplina diarias no dejarán de cosechar tan deseables frutos. El Tao nos da el mapa de un camino entre el cielo y la tierra, pero cada uno de nosotros debe recorrerlo con sus propias fuerzas. A diferencia de las religiones occidentales, que ofrecen al salvación a cambio únicamente de fe, las puertas del Tao sólo se abren para quienes se esfuerzan en cultivar el Camino. El Tao no puede suplicarse con oraciones, pero puede utilizarse en la práctica, y quienes aprenden a dominar su poder acaban descubriendo que “es inagotable”. No se puede exagerar la preeminencia que el taoísmo concede a la práctica sobre la fe, a la experiencia sobre la erudición. Las medidas parciales, las medias tintas, nunca son suficientes: hay que “recorrer todo el Camino”.

La filosofía dualista de Occidente divide los reinos espiritual y físico en dos esferas hostiles y mutuamente excluyentes, y concede una validez superior a la primera. El taoísmo considera lo físico y lo espiritual como aspectos indivisibles, aunque claramente distintos, de una misma realidad, en la que el cuerpo puede compararse a la raíz que permite el florecimiento de la mente. Una planta puede vivir sin sus flores, pero no sin sus raíces. Lo mismo ocurre con las personas. Alguien que haya “perdido el juicio” puede seguir viviendo mucho tiempo, pero morirá si pierde el corazón, los pulmones o el hígado, por más inteligente o espiritualmente avanzado que sea.

El pensamiento taoísta de la vida se resume esencialmente en la expresión ching-jing wu-wei, cuya traducción literal es “sentarse quieto sin hacer nada”. “Sin hacer nada” no significa estar todo el día sentado como un fardo, sino más bien hacer sólo aquellas cosas que realmente deben ser hechas, y hacerlas de una manera que no se oponga al orden natural del Tao ni al organizado flujo de las fuerzas cósmicas. Significa dedicarse únicamente a una actividad espontánea y no premeditada, hacer las cosas puramente por ellas mismas y no por motivos subsecuentes, vivir en armonía con la naturaleza en vez de tratar de dominarla. Más importante quizá, wu-wei implica saber cuándo es el momento de detenerse antes de llevar las cosas a extremos exagerados, y saber cuándo hay que abstenerse por completo de una acción inadecuada. Como lo expresó Lao Tse:

“Cuando tu obra esté realizada, ¡retírate!

Tal es el Camino del Cielo.”

En cuanto a “sentarse quieto”, se trata en realidad del término chino para “meditación”. La palabra “meditación” confunde o asusta a numerosos occidentales, puesto que implica “meditar” en alguna idea profunda, pero perpetuamente abstrusa, que nunca logra definirse a satisfacción de nadie. En las tradiciones budista y taoísta, empero, la “no actividad” de la meditación conlleva un serio esfuerzo para vaciar por completo la mente, en vez de llenarla con profundidades intelectuales. Esta clase de meditación resulta al mismo tiempo relajante y sumamente vigorizadora, ya que limpia la mente de la incesante cháchara interna que agobia y entorpece el espíritu durante la actividad normal. Las subsiguientes calma y claridad mental posibilitan toda suerte de percepciones intuitivas espontáneas sobre el Tao.

El taoísmo se mantiene como una de las más ricas tradiciones filosóficas del mundo, y sin duda la más antigua. Filosofía colorista y ecléctica, llena a rebosar de sabiduría y humor, su historia está cuajada de un delicioso surtido de personajes excéntricos. Con su única combinación de regímenes físicos y mentales, y su equilibrio entre teoría y práctica, el taoísmo ha llegado a englobar elementos tan dispares como la alquimia, la respiración profunda, ejercicios gimnásticos, disciplina sexual, meditación herbal, dieta, helioterapia y muchos otros. Estas variadas disciplinas son analizadas con gran detenimiento en los diversos textos taoístas transmitidos de maestro a discípulo a lo largo de los siglos, y todas se recogen en este libro. De hecho, la “biblia” taoísta, una imponente obra titulada Tao Tsang (El tesoro del Tao), con sus 1.120 volúmenes compilados a lo largo de unos 1.500 años, se cuenta entre los cánones más extensos del mundo y constituye una verdadera “cueva del tesoro” de información esotérica.

Aun así, después de verlo y decirlo todo sobre el Tao, su esencia fundamental se resume en los inspirados versículos del Tao te king, que, a pesar de las protestas en contrario del propio Lao Tse, recoge mucho Tao en apenas 5.000 palabras y cubre mucho territorio en muy pocas páginas. Esto es así porque cada línea puede interpretarse simultáneamente en distintos niveles, y cada frase refleja las múltiples facetas del Tao del mismo modo en que una gema refleja la luz. El Tao te king trasciende las limitaciones relativas de historia y cultura, de tiempo y lugar. Por lo tanto, antes de explorar el jardín increíblemente fértil que brotó de la poderosa semilla de las palabras de Lao tse, dedicaremos un poco tiempo y de espacio a un brece examen de este librito tan notable.

¡Nuevo proyecto en marcha!

Posted in 1 on febrero 17, 2011 by taoscuro

Así es, damas y caballeros, como bien dice el título, empiezo un nuevo proyecto, que espero ver un funcionamiento estable en él en las próximas fechas. Enseguida os explico en  qué consiste.

Se trata, sencillamente de una espécie de “série novelística” en otro blog, donde iré publicando un capítulo por semana, el cual solo llenará una mísera página de word.

¿Qué significa eso? Pues que, claramente, me sigais, si no es esfuerzo alguno para vosotros (que obviamente no es) seguir los capítulos, disfrutar y criticar, que para todo debo mejorar!

Pero sobretodo que os guste, eso es lo básico.

Espero ver comentarios, ¡salud!

http://grassfordcronicles.wordpress.com/

Señor de las Sombras [BETA]

Posted in 1 on junio 2, 2010 by taoscuro

Tengo el gusto de presentaros la BETA de una Clase del D&D que he creado, diseñado, inventado, escrito, etc. yo. Como se ha dicho, aún es una BETA, que necesita añadidos artísticos (imágenes, etc) y algún complemento chulo. Además, también es necesario arreglar algunos defectos de “overadas” y cosas por el estilo, como es normal, pero mis ganas por subirlo eran irresistibles. Asi que ale, para el deleite (que asi espero que sea), teneis esta clase que puede dar muchísimo, y digo MUCHÍSIMO jugo de interpretación avanzada en grupos de rol que les enante el mundo oscuro, el ROL (lease “Rol = juego de interpretación) y tengan ya grandes conocimientos del juego o simplemente sean veteranos de dicho juego.

Espero que sea de vuestro agrado, porque es una clase que a mi, personalmente, me encanta y refleja muchos roles que he hecho, sin poder definir dicha clase. Su uso es libre, pero aviso, es una maldita BETA.

Descargar: AQUI

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¡Por fin!

Hoy ya puedo presumir de un trabajo casi acabado, si, solo casi. Pero lo dicho, que contento estoy, espero que guste >.<